
Respirar bien es fundamental para tener un buen desempeño en todos los ámbitos de la vida. Quienes fuman o sufren de trastornos para dormir saben muy bien que cuando les falta el aire se ven limitados en muchas de sus capacidades. Y es que dos factores que juegan en contra de una buena respiración son el tabaquismo y la apnea del sueño. Por ello Clínica Arauco Salud y Megasalud AraucoLas Condes crearon el Programa Aire Pleno, que aborda ambos problemas.
Una de sus líneas de acción es el tratamiento para dejar de fumar. “Consiste en una única sesión de hipnosis grupal –de entre tres y ocho personas– de hipnoterapia que dura tres horas.
En ella se usan técnicas de hipnosis clásica, regresión bajo trance hipnótico y elementos de Programación Neurolingüística para reprogramar el inconsciente de la persona, de manera que piense que es un no fumador y no un ex fumador”, detalla el doctor Roberto Arellano, neurólogo y Director del Programa.
El médico, que cuenta con la especialidad de hipnoterapeuta clínico, desarrolla este método, que tiene una efectividad de más del 80%. Explica que es altamente exitoso porque reduce casi totalmente la ansiedad y la angustia en los pacientes por cuanto genera un desapego con el cigarrillo como si no hubiese fumado nunca. “El paciente sale como un no fumador de esta sesión y se lleva un material anexo con el cual trabaja en su casa”, agrega.
La otra línea de trabajo de Aire Pleno es la detección de apnea del sueño, que es fácilmente identificable a través de los ronquidos de quien la padece. Este trastorno que puede derivar en cuadros tan graves como infartos cardíacos y cerebrales, arritmias, hipertensión arterial, pulmonar o accidentes de tránsito o laborales.
Si bien el principal estudio que se realiza a los pacientes para diagnosticar este problema es la polisomnografía, que requiere hospitalizar al paciente para efectuarlo, en la actualidad existe una alternativa ambulatoria que consiste en que el paciente se lleva a su casa un dispositivo pequeño, una naricera y un sensor de oxígeno y una banda abdominal, con los cuales se detectan ronquidos, flujo nasal, apneas centrales y obstructivas, frecuencia cardíaca, nivel de oxígeno corporal y movimientos respiratorios para determinar si existe o no apnea.
“Este equipo tiene una sensibilidad del 96%, lo que asegura un diagnóstico certero”, enfatiza el neurólogo. Una vez diagnosticado el problema se determina el tratamiento, que en la mayoría de los casos es el uso de CPAP, un dispositivo que introduce aire en vía aérea dilatando los tejidos para evitar las apneas, proporcionando al paciente un sueño reparador.