NIÑO Y
NUTRICION

Niños y Nutrición

Clínica Arauco Salud resuelve de manera integral las necesidades de salud de niños y adolescentes.
"Mejor prevenir que curar" parece ser la mejor expresión para referirse a los controles de salud en niños y adolescentes. Desde que nacen, es necesario efectuar un seguimiento constante del crecimiento y desarrollo de los hijos, a fin de pesquisar a tiempo la aparición de diversas patologías que pudieran afectar su salud.
"Es muy importante que los padres acudan a los controles de salud de los niños y no los dejen pasar por falta de tiempo o porque tienen otras actividades", destaca la doctora Teresa Gómez, pediatra de Clínica Arauco Salud.

Una de las preocupaciones fundamentales luego del nacimiento de un hijo es observar que su peso aumente progresivamente tras salir de la clínica, período en el cual es común que éstos pierdan hasta el 10% de su peso.
Por esta razón, durante el primer mes de vida los controles se realizan semanalmente, a fin de determinar si la lactancia es efectiva y también descartar posibles patologías que sólo se presentan cuando el niño ya ha nacido.
Al cumplir un mes, los controles deben realizarse cada treinta días hasta cumplir un año. "Cada mes hay alguna actividad concreta que realizar. Por ejemplo, en el control de los dos, cuatro y seis meses es necesaria la aplicación de vacunas, al igual que al cumplir un año", detalla la doctora Teresa Gómez, pediatra de Clínica Arauco Salud (ver recuadro).
La especialista enfatiza que los controles periódicos son clave en la pesquisa de posibles alteraciones o problemas de salud que, más tarde, pueden afectar el buen desarrollo de los niños. Tal es el caso del control pediátrico que se efectúa a los tres meses, en el que se solicita una radiografía o ecografía de pelvis para detectar patologías tales como displasia de cadera.

Consejos para los primeros meses

Los cambios en la dieta de los lactantes también son un aspecto que se trata durante el control del niño sano, como se conoce a este seguimiento de salud. De esta manera, a partir del control del quinto mes se aconseja la introducción de fruta entre las comidas diarias de los pequeños, que al mes siguiente debe incorporar también el consumo de carnes, y hacia el décimo mes, la ingesta de legumbres.
"Con estos alimentos el niño se va nutriendo de fierro y otros elementos necesarios para prevenir enfermedades como anemia, por ejemplo", describe la doctora Gómez.
A nivel de prevención, en el control del año se indica la vacuna Tres Vírica contra el sarampión, rubéola y paperas.
Cuando el niño ya consume prácticamente todo tipo de alimentos y cada vez con mayor consistencia, los controles pueden espaciarse a cada dos o tres meses, y están principalmente dirigidos a observar su curva de crecimiento durante esta etapa.
La doctora Gómez detalla que a partir de los dos años es muy importante que los niños comiencen a lavarse los dientes utilizando para ello cepillo y pasta de dientes.
"En algunas oportunidades, también se sugiere un control ortopédico, de manera de analizar que la marcha del niño sea la correcta y esté alineada", dice. Después de los dos años, los controles podrían empezar a practicarse cada seis meses, siempre considerando que, a partir de los tres años, es relevante que los niños visiten a un dentista infantil para detectar alguna pequeña caries y eventualmente proceder a la fluoración de los dientes.
Una vez que el menor cumple los cuatro años es necesaria la inmunización con la vacuna difteria-tétanos, calendario de vacunación que es necesario cumplir, ya que su refuerzo sólo se da nuevamente en segundo básico.
"Si los padres respetan y cumplen con cada uno de estos controles se vuelve mucho más fácil la detección de enfermedades propias de cada etapa en particular", enfatiza la pediatra.

Principales enfermedades

Durante la infancia, algunas de las patologías más frecuentes son las de carácter infeccioso, ocasionadas por virus –la gran mayoría de ellas– y bacterias. "Se estima que durante su primer año de vida el niño puede tener fácilmente doce episodios de resfrío. Como se trata de un período de adaptación al ambiente, el niño va contagiándose a medida que tiene exposición a ciertos virus cuando comienza a socializar con su entorno. Y si asiste a sala cuna, estos cuadros aumentan su ocurrencia en tres veces más", comenta la doctora Gómez.
La de vida el niño puede tener fácilmente doce episodios de resfrío. Como se trata de un período de adaptación al ambiente, el niño va contagiándose a medida que tiene exposición a ciertos virus cuando comienza a socializar con su entorno. Y si asiste a sala cuna, estos cuadros aumentan su ocurrencia en tres veces más", comenta la doctora Gómez.
En esta etapa, sólo el 20% de las infecciones respiratorias tienen un origen bacterial y pueden ser tratadas con antibióticos que demandan la práctica de exámenes de laboratorio e imagenología. (ver recuadro).
Junto con estas enfermedades, desde el año y medio en adelante –a medida que empiezan a caminar–, los niños se vuelven susceptibles de sufrir accidentes como caídas, golpes, cortes, quemaduras y fracturas.
"Esa es la razón por la que insistimos permanentemente en los padres, a través de los controles pediátricos, que deben tener mucha mayor preocupación ante la ocurrencia de posibles accidentes, que junto con las enfermedades infecciosas respiratorias constituyen otro motivo frecuente de consulta pediátrica", enfatiza.

El paso a la adolescencia

Aunque con el crecimiento de los niños las visitas al pediatra se vuelven más espaciadas, ello no implica que al entrar en la adolescencia no sea necesario efectuar controles de salud enfocados en esta etapa a fin de identificar posibles cuadros depresivos o trastornos psiquiátricos.
En la adolescencia, afirma la especialista de Clínica Arauco Salud, las patologías más importantes son las emocionales, producidas por procesos de adaptación al ambiente, junto a trastornos psiquiátricos como la anorexia, bulimia, drogadicción, alcoholismo y depresión.
Aunque esta última también se puede presentar entre los más pequeños de uno hasta cinco años, con una sintomatología asociada a pérdida del apetito, dificultades para dormir, hipersensibilidad e irritabilidad, además de la presencia de conductas autodestructivas inconscientes, como una tendencia a tener accidentes, es en la adolescencia que la depresión demanda una mayor preocupación de parte de los padres.
"En los adolescentes es posible detectar síntomas como ánimo bajo, tendencia al llanto, ideas negativas, baja autoestima e intentos suicidas", menciona la doctora.
Además de los cuadros depresivos, durante esta etapa se presentan también diabetes juvenil y patologías de articulaciones que pueden ser pesquisados durante los controles con el pediatra.
Hay, asimismo, un período en la etapa puberal, que en las niñas se extiende entre los nueve y doce años, y que en los niños se registra entre los once y quince años, donde el control debe ser aún más periódico, con seguimientos cada cuatro meses.
"Los niños van creciendo y es en esta etapa donde es posible detectar patologías que pueden afectar ese proceso para así tratarlas a tiempo y lo más adecuadamente.
Para ello, se solicitan radiografías de edad ósea que permiten saber si hay alguna patología vinculada a la hormona del crecimiento que pudiera estar afectando su desarrollo y determinar una eventual talla baja a futuro", comenta.

Un buen especialista

Por lo general, en Chile los adolescentes dejan de ir al pediatra al cumplir quince años, situación que la doctora Gómez estima en algunos casos perjudicial, ya que se rompen el vínculo y la confianza forjadas durante años.
"Aunque es una decisión de los padres y del paciente mismo, siempre es bueno recordar que los pediatras están capacitados para atender adolescentes en edades avanzadas, que incluso pueden llegar a tener 22 años", reconoce la especialista.
En este sentido, sugiere que los padres escojan un médico infantil que pueda acompañarlos desde las edades más tempranas y durante todo el ciclo de la niñez y adolescencia.
"Un buen pediatra es aquel que puede aconsejar en cualquier momento y es criterioso en el uso de medicamentos, porque su utilización en los niños siempre tiene consecuencias", destaca la doctora de Clínica Arauco Salud.

Vacunatorio

Clínica Arauco Salud cuenta con un vacunatorio que administra las vacunas complementarias al Programa Nacional de Inmunización.
Ellas están orientadas a entregar a las personas la inmunidad necesaria frente a enfermedades ocasionadas por diversos virus.

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