
Otra de las intervenciones quirúrgicas realizadas en Clínica Arauco Salud es la termoablación. ¿Es de carácter ambulatorio, de mínima invasión y con anestesia regional. Consiste en la introducción de un dispositivo al interior de las venas afectadas, que libera energía térmica y conduce al repliegue de la pared venosa, poniendo término así al reflujo sanguíneo, describe el doctor Javier Fernández, cirujano vascular de este centro.
Esta enfermedad es de alta prevalencia en la población chilena, siendo cuatro a cinco veces más frecuente en mujeres que en hombres. La inflamación de venas en las piernas es una de las manifestaciones avanzadas de la insuficiencia venosa, producida por múltiples factores, siendo la disfunción valvular uno de los más habituales.
Cansancio y pesadez en las piernas, calambres e hinchazón en pies y tobillos son síntomas frecuentes que alertan sobre la posible presencia de esta patología, caracterizada por diversas etapas de presentación, siendo las várices una de las más reconocidas. La enfermedad, presenta alternativas de tratamiento más modernas y de rápida solución, siendo una de las intervenciones más practicadas en Clínica Arauco Salud.
“Normalmente, las válvulas en las venas mantienen la sangre fluyendo hacia el corazón, de manera que no se acumula en un lugar específico. En estos pacientes, las válvulas en las venas varicosas están dañadas, con lo que se genera un reflujo, y, por lo tanto, la enfermedad”, explica el doctor Javier Fernández, cirujano vascular, Director de
Factores de riesgo
El especialista detalla que más del 90% de los pacientes que presentan este problema heredó la enfermedad. Otro porcentaje, agrega, responde a un gen que, gatillado por diversos factores ambientales, desencadena la enfermedad.
“Entre ellos están el embarazo y el uso de métodos anticonceptivos, ya que la ingesta hormonal favorece la disfunción valvular en el interior de las venas. También destacan el sobrepeso y la obesidad, además de hábitos como permanecer largos períodos de pie o sentado”, indica. En casos más específicos, la insuficiencia venosa puede responder a situaciones traumáticas, como golpes y accidentes.
Aunque la patología se presenta en un rango etario variable, sus primeros indicios surgen desde los 15 años.
Abordaje de la patologia
En una fase inicial de la enfermedad, es patente la presencia de telangectasias o venitas con apariencia de tela de araña –conocidas popularmente como “arañitas”–, vasos superficiales más marcados en tonos azulosos, rojizos y morados.
A medida que avanza, la dilatación venosa es más visible, siendo perceptibles las várices. Luego se hacen presentes cambios en la piel, como edemas, atrofias e, incluso en casos más graves, úlceras.
“Toda evaluación, diagnóstico y tratamiento debe ser efectuado por un cirujano vascular acreditado”, enfatiza el doctor Fernández, al tiempo que agrega que esta patología siempre debe ser abordada por médicos especialistas en cirugía vascular.
Entre las recomendaciones generales, y dependiendo del caso, se aconseja la utilización de soporte elástico como vendas o medias especiales, ya que la elastocompresión que éstas proporcionan,
mejora la bomba venosa a través de la presión hidrostática. Estas pueden estar acompañadas del uso de terapia farmacológica.
Cuando operar
La solución más definitiva para las várices es quirúrgica. Estas se pueden operar luego de una evaluación médica y tras un examen llamado ecodoppler venoso, método de diagnóstico no invasivo realizado por ultrasonografía, que permite determinar las zonas o regiones disfuncionales de las venas de la extremidad.
“Es importante tener en cuenta consideraciones generales antes de operar, como la edad del paciente y la comorbilidad agregada; es decir, si éste padece otras patologías que pudieran agravar su salud, en caso de ser operado.
Por ejemplo, si el paciente padece hipertensión, diabetes o falla renal, el manejo de su intervención es diferente en cada caso”, detalla el especialista de Clínica Arauco Salud. La técnica quirúrgica utilizada actualmente es la termoablación, que se efectúa mediante láser o radiofrecuencia. “Se trata de una intervención de carácter ambulatorio, de mínima invasión y con anestesia regional. Consiste en la introducción de un dispositivo al interior de las venas afectadas, que libera energía térmica y conduce al repliegue de la pared venosa, poniendo término así al reflujo sanguíneo”, describe el doctor Fernández.
Esta alternativa evita posteriores trombosis, úlceras y recaídas, y permite deambular desde el primer instante posterior a la intervención. Adicionalmente, las personas que se someten a esta intervención deben utilizar vendas especiales durante un período, que varía entre las dos y tres semanas posteriores a la operación.
El cirujano vascular comenta que cada paciente operado de várices debe practicarse un estudio ecodoppler anual para mantener saludables sus extremidades.
Doctor Javier Fernández, cirujano vascular de Clínica Arauco Salud